Esperanza viva

Cristo: nuestra esperanza viva

27 de diciembre, 2025

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos

1 Pedro 1:3

REINA VALERA 1960

Algo sumamente importante que todo cristiano debe comprender, es que haber sido apoptados como hijos por Dios, no fue producto de alguna buena obra que nosotros hicimos, o como resultado de algún tipo de merecimiento. 1 Pedro 1:3 dice claramente “según su grande misericordia“. Esto significa que tenemos absolutamente cero jactancia en nuestra vida como cristianos.

Aclarado el punto anterior, la segunda parte de este versículo es en donde queremos profundizar. ¿Qué quiere decir “una esperanza viva“? Que sea “viva”, hace alusión a que no termina. No depende del tiempo ni se agota con él. Bajo este concepto, ¿Qué tenemos en este mundo que sea una “esperanza viva”?

Alguno podría traducir esta esperanza en bienestar económico. “Si tengo suficientes fondos como para cubrir emergencias y tener para el día a día, estoy satisfecho y tengo esperanza”. Sin embargo, ¿Cuánto dinero podemos ofrecer a cambio de la salud? Si la enfermedad llegara mañana de forma imprevista, ¿Qué puedo ofrecer para evadirla? ¡No hay dinero suficiente en este mundo que nos de una esperanza perdurable!

Cualquier esperanza considerada en el mundo temporal y terrenal no es perdurable.

Entonces, ¿De qué esperanza nos está hablando Pedro?

La palabra “esperanza” puede traducirse también como confianza. La confianza es esperanza firme. Seguridad. 1 Pedro 1:3 nos dice que esta “esperanza viva” viene de Cristo y de Su resurrección. Que sea “viva” quiere decir que no es una ilusión, ni un idealismo; es completamente real. 

El cristiano puede descansar plenamente en Cristo y Su resurrección.

“Si las riquezas aumentan, no pongas en ellas tu corazón”

Salmo 62:10

Cuando tengo a Cristo como mi esperanza, puedo tener escasez en todas las cosas en esta tierra, necesidad, pero al final estoy completo. Tengo paz. Puedo estar en problemas, pero tener esperanza. Porque se que las cosas de este mundo son temporales; pero tengo a Cristo, y en ÉL tengo todo lo que no podría tener a través del dinero, esfuerzo.

La esperanza en Cristo puede decir en toda situación: “esto puede estar doliendo, puede ser difícil, pero este no es mi destino final”. La esperanza viva se desapega de la necesidad constante de alcanzar cosas nuevas, obtener nuevas adquisiciones, alcanzar un estándar impuesto; la esperanza viva no tiene necesidad de comprobar nada a nadie. Simplemente descansa en Cristo y Su resurrección, en que Él me amó y que guarda mi vida hasta el último día de mi vida. Y no solo ello, sino que me ha prometido una eternidad de compañerismo con Él.

La esperanza del creyente en Cristo es continuamente expectante. Todos los días espera que Cristo se de a conocer. Todos los días descansa en que Cristo me amó, ama, y amará. Que en Él soy suficiente. Que en Él hay perdón de pecados. Es una esperanza que trae descanso, porque nos recuerda que Cristo es suficiente para nuestra salvación. Que nada hay que podamos añadir a Su obra, y que en Él tenemos la capacidad de crecer en santificación.

Es una esperanza que trae descanso, porque nos recuerda que Cristo es suficiente para nuestra salvación

Pablo dice en 2 Corintios 4:16-18: “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas

Cuando tenemos esperanza, aunque pasemos por experiencias de dolor, pobreza, enfermedad, injusticia, guerra, podemos conservar la paz, el gozo y la satisfacción. Según Efesios 2:12, quien no tiene a Cristo, no tiene esperanza. Pero según 1 Pedro 1:3, quien ha confiado en Cristo y ha nacido de nuevo en Él, tiene una esperanza viva, completa, permanente y eficaz; su fe está totalmente anclada en Cristo, en quien halla completa paz, seguridad y descanso.